El telón se alza. Y aunque ‘Rockola’ supone una mirada al pasado, a esos años 50 norteamericanos tan cinematográficos (desde ‘Grease’ a ‘American graffiti’), en realidad es un vistazo al futuro que ya ha empezado. La modalidad más gaditana, conservadora, estanca, guardiana de la esencia y la tradición, pelín aburrida si no toca la tecla adecuada, ha evolucionado hacia ‘esto’. Sin ofensa alguna. Sin motivos para esconderlo. El coro de los estudiantes representa la modernidad en el mundo del coro, la continuación de una senda iniciada por Luis Rivero y que pese a los vilipendios ha marcado estilo. De momento, ambos grupos batallan en el mismo terreno, con el veterano manejando mejores voces y Bayón y Cao recortando distancias a fuerza de creatividad. En las antípodas, Pastrana y Pardo.

Cádiz bipolarizada, como atestiguan esos plenos del Ayuntamiento que tanto critican en el segundo tango, que supera al primero, el obligado, el del agradecimiento por el cariño recibido por ‘La reina de la noche’. El vanguardismo no afecta a la pieza esencial, al tango, que suena añejo, guardando la ornamentación para el resto del repertorio. El tango no se toca, una lección que han aprendido estos estudiantes. No se atreven. De momento.

 

Comentarios

Deja un comentario